

De la redacción
El Buen Tono
El hedor a pollo quemado, aseguran, no los deja dormir y evidencia falta de control sanitario
Fortín, Ver.– La quema de plumas en el rastro propiedad de la familia Porres mantiene bajo una constante nube de pestilencia al fraccionamiento Fortín, donde vecinos denunciaron que el intenso olor a pollo quemado invade sus viviendas y les impide dormir, sin que hasta ahora exista una solución efectiva.
Habitantes señalaron que el hedor se percibe con mayor fuerza durante la madrugada, cuando el humo se dispersa hacia la zona habitacional. Describen el ambiente como insoportable y persistente, al grado de alterar el descanso y las actividades cotidianas. “No se puede ni dormir”, expresaron los colonos afectados.
De acuerdo con los testimonios, la quema de desechos avícolas se realiza sin controles ambientales visibles, lo que provoca que el olor se concentre en calles y viviendas. Aunque el problema no es reciente, aseguran que en las últimas semanas el “apeste” se ha intensificado.
Además del malestar por la contaminación, advierten posibles riesgos a la salud, especialmente en menores de edad y adultos mayores, quienes han presentado irritación en la garganta y molestias respiratorias cuando el olor es más fuerte.
