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ORIZABA.- Ante la inminente llegada de la Cuaresma y el impacto acumulado de la “cuesta de enero”, el sector de pescados y mariscos en la región de las Altas Montañas ha tomado una postura firme: no habrá incrementos en sus cartas. Propietarios de marisquerías locales confirmaron que, pese a la volatilidad económica, mantendrán sus tarifas actuales para garantizar la confianza de sus clientes durante la temporada de mayor consumo del año.
Saúl Alcántara, encargado de uno de estos negocios, explicó que el filete de mero se mantiene en 120 pesos por kilo, mientras que el guachinango y la mojarra continúan en 130 pesos. En el caso del camarón, los precios oscilan entre 160 y 200 pesos, según el tamaño, sin variaciones respecto a semanas anteriores.
Los comerciantes destacaron que cuentan con inventario suficiente y proveedores confiables, lo que les permite sostener la estabilidad en los costos. Subrayaron que su política comercial se basa en la transparencia, evitando prácticas de elevar precios para luego anunciar descuentos.
La temporada representa una oportunidad importante para el sector, pero insistieron en que no modificarán sus tarifas, priorizando la calidad y el servicio sobre la ganancia inmediata. Agradecieron la preferencia de la población, que ha permitido sostener sus negocios pese a las dificultades económicas.
Coincidieron en que mantener precios estables es también una forma de resistir la especulación que suele presentarse en temporadas de alta demanda.
