

AGENCIA
Internacional.- La US Navy cuenta con más de 400 buques de combate activos, pero sus 11 portaviones nucleares representan el máximo símbolo de poder naval. Estar al mando de una de estas naves es uno de los mayores logros en la carrera de un militar, resultado de años de preparación, experiencia operativa y evaluación constante.
No existen requisitos formales únicos o un listado cerrado para ser designado comandante de un portaviones. En su lugar, la Marina estadounidense aplica un proceso de escrutinio integral que considera la formación académica civil y militar, cursos especializados, desempeño en cargos previos, historial operativo, liderazgo demostrado y, de manera especialmente relevante, la experiencia como piloto aeronaval. A ello se suma un factor decisivo: encontrarse en la posición adecuada dentro de la estructura de mando en el momento oportuno.
Un ejemplo ilustrativo es el del capitán David-Tavis Pollard, quien fue comandante del portaviones USS George H.W. Bush (CVN-77) en 2023. Nacido en Corpus Christi, Texas, Pollard se graduó en la Academia Naval de los Estados Unidos en 1996 con una Licenciatura en Ciencias en Ingeniería de Sistemas. Posteriormente obtuvo una Maestría en Liderazgo Organizacional y se graduó de la Escuela de Energía Nuclear de la Marina.
A lo largo de su carrera, estuvo al mando del buque de mando USS Mount Whitney (LCC-20) en apoyo a operaciones de la Sexta Flota de Estados Unidos. También encabezó diversos escuadrones aéreos de combate y fue comandante del grupo aéreo embarcado del USS Ronald Reagan (CVN-76), responsabilidad que implica coordinar todos los escuadrones asignados a un portaviones durante sus despliegues.
Pollard es aviador naval con más de 3 mil horas de vuelo en aeronaves F/A-18C/E y más de mil apontajes en portaviones. En tierra, se desempeñó como instructor de tácticas de combate y ocupó cargos estratégicos en el Comando de las Fuerzas Conjuntas de Estados Unidos. Su trayectoria ha sido reconocida con múltiples condecoraciones, entre ellas la Legión al Mérito y diversas medallas por servicio y logros destacados.
Este perfil refleja el nivel de exigencia que implica comandar un portaviones moderno: una combinación de formación técnica avanzada, amplia experiencia operativa, liderazgo probado y una carrera construida durante décadas dentro de la estructura naval estadounidense.
