

AGENCIA
Nacional.- Mientras millones de personas en México continúan enfrentando condiciones de pobreza extrema sin soluciones estructurales claras, el gobierno federal reafirmó su compromiso de seguir enviando ayuda humanitaria al extranjero, particularmente a Cuba, lo que ha generado cuestionamientos sobre las prioridades de la administración.
Tras el envío de más de 814 toneladas de ayuda humanitaria a la isla, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que México continuará enviando víveres a la población cubana e incluso convocó a otros países a sumarse a este esfuerzo internacional.
Durante su conferencia matutina de este miércoles 18 de febrero, realizada en Palacio Nacional, la mandataria señaló que México podría fungir como facilitador de un eventual diálogo entre Cuba y Estados Unidos, siempre que ambas naciones lo acuerden.
Sheinbaum subrayó que el papel de México dependerá de la voluntad de ambos gobiernos y de las condiciones que establezca el gobierno cubano en el marco de su autodeterminación. Asimismo, reiteró que el envío de ayuda no se limitará a acciones gubernamentales, sino que también contempla iniciativas ciudadanas, las cuales, dijo, podrían ser transportadas en buques de la Armada de México.
La presidenta defendió esta política bajo el argumento de que México “siempre ha sido solidario” y apeló a principios históricos como la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos.
No obstante, este discurso de solidaridad internacional contrasta con la realidad interna del país, donde persisten comunidades sin acceso pleno a alimentación, salud, vivienda digna y servicios básicos. Diversos sectores han señalado que, mientras se destinan recursos y logística para ayuda humanitaria en el extranjero, no se observan medidas de igual contundencia para atender de fondo la pobreza extrema que afecta a millones de mexicanos.
La situación ha reavivado el debate sobre el uso de recursos públicos y la coherencia de una política exterior activa en materia humanitaria, frente a una deuda social interna que sigue sin resolverse.
