

Nayeli Ríos
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- La constante utilización de la expresión “alcalde municipal” en los mensajes oficiales del morenista Manuel Alonso Cerezo no es un simple tropiezo gramatical; es la muestra de una oficina de Comunicación Social rebasada, incapaz de garantizar rigor básico en la redacción institucional. En lugar de proyectar solidez política, el discurso oficial exhibe descuido, dependencia del copiar y pegar y una alarmante falta de supervisión profesional.
En ese sentido, el lingüista Erick Luis Cortés subrayó que “el término ‘alcalde’ ya implica autoridad municipal, por lo que añadir ‘municipal’ constituye un pleonasmo”. Asimismo, añadió que “la reiteración de estas fórmulas en documentos y declaraciones públicas revela ausencia de revisión técnica”. Incluso, enfatizó que “cuando un gobierno no cuida el lenguaje, tampoco cuida el mensaje que pretende posicionar”.
Sin embargo, lejos de corregir, la estructura comunicativa del ayuntamiento insiste en reproducir textos inflados y redundantes, como si la prioridad fuera llenar espacio y no informar con precisión. En consecuencia, la responsabilidad recae directamente en quien encabeza la administración, pues la narrativa institucional es reflejo del liderazgo político. No se trata de un error aislado, sino de una práctica sistemática que delata improvisa
