

DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba.- Tras una investigación exhaustiva realizada para dar seguimiento a los sucios negocios de la actual administración, el alcalde de Córdoba, Manuel Alonso Cerezo, se encuentra en el centro de la controversia junto a su socio, Luis Abella Alvarado. Imágenes en poder de este medio documentan el ingreso de camiones de basura municipales “descompuestos” a las instalaciones de la empresa Trabal, propiedad de ambos funcionarios.
La evidencia no deja lugar a dudas: además de los camiones, se observa la entrada de una tolva recolectora que también brinda servicio al ayuntamiento. Esta práctica representa una evidente acción ilegal, ya que está estrictamente prohibido que un alcalde utilice su cargo para beneficiar directamente a una empresa de la que es socio mediante contratos públicos. De acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, el ayuntamiento estaría pagando por la reparación de los vehículos en un taller que sería de los propios servidores públicos, configurando una triangulación de recursos. “Es un desvío. Llevan los camiones descompuestos al taller de Trabal, pero Trabal es de ellos. Pagan con dinero público para reparar vehículos que quizá ni siquiera deberían estar ahí”, acusó un denunciante en el material audiovisual.
La sociedad entre Alonso y Abella vuelve a estar bajo escrutinio. Investigaciones periodísticas previas documentaron el acelerado crecimiento de Trabal S. de R.L. de C.V., que pasó de contar con una decena de tráileres a operar cientos de unidades, justo después de que ambos asumieran cargos públicos y obtuvieran contratos municipales por adjudicación directa para mantenimiento vehicular y transporte de basura. La denuncia ciudadana abre la interrogante sobre el origen y destino de los recursos destinados a este servicio.
