

Efraín Hernández
El Buen Tono
Córdoba.- Cuatro millones 500 mil pesos de recursos públicos terminaron convertidos en una estructura inservible en la Unidad Deportiva Huilango, donde la alberca olímpica permanece cerrada, deteriorada y convertida en símbolo del fracaso administrativo en tres gobiernos municipales en Córdoba.
El proyecto fue iniciado durante el cuatrienio de Tomás Ríos Bernal y se inauguró en la administración de Leticia López Landero, quien la presentó como un logro deportivo. Sin embargo, la realidad fue otra: la obra apenas funcionó año y medio. Para 2019 acumulaba fallas estructurales y problemas en el domo; en 2020, tras afectaciones por fuertes lluvias y daños en la techumbre, dejó de operar definitivamente.
Desde entonces, la instalación quedó expuesta al deterioro progresivo: filtraciones, estructura dañada y sistemas hidráulicos inutilizados. Lo que fue presumido como impulso al deporte terminó convertido en elefante blanco.
Durante el gobierno de Juan Martínez Flores, la alberca permaneció en el olvido. No hubo rescate integral, ni proyecto técnico público para su rehabilitación. Deportistas, entrenadores y usuarios reclamaron en reiteradas ocasiones una solución, sin respuesta concreta.
Hoy, a casi 56 días del inicio de la administración de Manuel Alonso Cerezo, el panorama no cambia: la estructura sigue cerrada y sin avances visibles para su recuperación.
Especialistas en infraestructura deportiva estiman que la restauración integral requiere alrededor de 10 millones de pesos, considerando reparación del domo, rehabilitación del sistema de filtrado, bombeo, reacondicionamiento eléctrico y adecuaciones estructurales. Es decir, más del doble de lo que costó originalmente.
La alberca olímpica de Huilango no es solo concreto agrietado y láminas dañadas; es la evidencia de una inversión pública millonaria que acredita la corrupción, entre inauguraciones apresuradas, mantenimiento inexistente y administraciones que se deslindan por ser sus cómplices.
