

Agencias
EU.- El reciente ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán ha encendido las alarmas sobre un posible aumento significativo en el precio del petróleo, que podría llegar hasta los 100 dólares por barril. Irán, con cerca del 4.5% de la producción mundial de crudo y el 10% de las reservas globales, mantiene un bombeo diario aproximado de 3.3 millones de barriles, de los cuales entre el 80% y 90% se exporta principalmente a China.
Aunque Europa no importa directamente petróleo iraní, el impacto indirecto se percibe debido a que Irán es el tercer mayor productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y, ante un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% de la producción mundial— los precios podrían dispararse aún más. Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, explicó que cualquier afectación a la capacidad productiva del país reduciría la oferta global, incrementando el valor del crudo hasta los 100 dólares por barril.
Los expertos advierten que este aumento tendría repercusiones directas en la inflación, el transporte, la energía industrial y los productos derivados del petróleo, además de posibles ajustes en la política monetaria de los bancos centrales. Manuel Pinto, analista de XTB, señaló que la posición estratégica de Irán y su capacidad militar podrían desestabilizar aún más los mercados en caso de prolongarse el conflicto.
Históricamente, el petróleo ha alcanzado precios similares en momentos de tensión geopolítica, como durante la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, y los conflictos en Medio Oriente entre 2008 y 2014, cuando el barril de Brent llegó a 146.08 dólares en julio de 2008. Ante este panorama, los mercados bursátiles y el bitcóin reflejan volatilidad, mientras los analistas mantienen vigilancia sobre la evolución de la crisis en Medio Oriente y sus efectos en la economía global.
El ataque se suma a la serie de tensiones en la región, donde Irán ha respondido con misiles y drones contra bases estadounidenses en Qatar, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, elevando el riesgo de una escalada prolongada que podría afectar el suministro energético mundial.
