

De la redacción
El Buen Tono
Irán lanzó una ofensiva con misiles y drones contra Israel y contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en distintos puntos de Medio Oriente, en respuesta a bombardeos previos atribuidos a Washington y a las fuerzas israelíes. La escalada encendió las alertas internacionales ante el riesgo de que el conflicto se extienda más allá de los actores directamente involucrados.
En Jerusalén se escucharon fuertes detonaciones durante los ataques, mientras que reportes similares surgieron en Riad, Dubái, Doha y Manama, donde una base norteamericana fue impactada.
El Ejército israelí informó que su territorio fue blanco de al menos seis tandas de misiles. En Haifa, al norte del país, un proyectil impactó un edificio residencial y dejó a una persona con heridas leves. Esta ciudad ya había sido objetivo en enfrentamientos anteriores debido a su infraestructura estratégica, incluida una refinería.
Las fuerzas armadas israelíes señalaron que aviones de combate interceptaron lanzamientos procedentes del oeste de Irán. De acuerdo con el comunicado oficial, se neutralizaron plataformas preparadas para disparar contra territorio israelí y se realizaron acciones para eliminar amenazas dirigidas al país.
En Emiratos Árabes Unidos, la caída de fragmentos de misiles causó la muerte de un civil. Autoridades calificaron el hecho como una grave escalada y advirtieron que se reservan el derecho a responder. El Ministerio de Defensa aseguró que los sistemas antiaéreos interceptaron varios proyectiles.
Las monarquías del Golfo, ricas en petróleo y gas, mantienen alianzas estratégicas con Estados Unidos y albergan bases militares estadounidenses en su territorio.
En Qatar también se registraron explosiones cerca de la base aérea Al Udeid Air Base, la mayor instalación militar de Estados Unidos en la región. El Ministerio de Defensa qatarí afirmó haber frustrado múltiples ataques. Testigos observaron cómo un misil fue destruido en el aire por un interceptor, dejando una estela de humo blanco.
La base concentra activos clave del Comando Central estadounidense, incluyendo unidades aéreas y fuerzas especiales desplegadas en Medio Oriente. La ofensiva ha elevado la tensión regional y mantiene en alerta a varios países ante el riesgo de una confrontación de mayor escala.
