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Efraín Hernández 

El Buen Tono 

CÓRDOBA.- La designación de Córdoba como subsede de la Copa Conade 2026 ha puesto al descubierto una profunda carencia de infraestructura y capacidad operativa, que durante años permaneció bajo discursos oficiales. La responsabilidad política de este fracaso recae en Manuel Alonso Cerezo, quien impulsó la sede pese a las condiciones deplorables de unidades deportivas y la falta de estrategia logística para el alojamiento y alimentación de participantes. Lo que debía ser una plataforma para el talento juvenil se transformó en una exhibición de negligencia institucional.

La falta de previsión derivó en situaciones críticas que vulneraron la integridad de los menores de edad. Se reportaron escenas indignantes de atletas durmiendo en el piso de hoteles o siendo desalojadas a altas horas de la noche, sin ningún protocolo de respaldo. La ausencia de coordinación municipal dejó a los deportistas sin lo más elemental: una cama segura, alimento adecuado y protección de una autoridad que, en el momento más álgido de la crisis, simplemente no dio la cara.

Ante la omisión del gobierno local, los padres de familia asumieron el rol de anfitriones que le correspondía al ayuntamiento, señalando al alcalde por un protagonismo político sin sustento técnico. Los familiares de los atletas tuvieron que costear hoteles alternos y alimentos de su bolsillo, denunciando que la responsabilidad del hospedaje no era exclusiva del Instituto Veracruzano del Deporte, sino una obligación compartida con un municipio que desapareció cuando estallaron las quejas.

La improvisación persistió en las competencias, donde los equipos se vieron obligados a participar sin desayunar, debido a que los box lunch prometidos nunca llegaron. A esto se sumaron denuncias por la pésima calidad de los pocos alimentos entregados, arbitrajes tachados de localistas y canchas en estado inaceptable para un torneo de magnitud. El descontento fue tal que el selectivo de Veracruz se negó a recibir su trofeo de segundo lugar, simbolizando el rechazo generalizado a la organización.

Esa cadena de omisiones integra a los integrantes de la Comude: Ricardo Rincón Espinoza, Manuel Alonso Mendivil, Jorge López Tress y Oscar Noriega Cid. La evidencia sobre la realización del evento en Córdoba no fue accidental, sino una decisión irresponsable que expuso a menores a condiciones precarias. Este episodio deja una mancha en la gestión deportiva municipal, evidenciando que la ciudad no cuenta con la logística necesaria para albergar eventos nacionales.

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