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Agencias

Juchitán. Productores y especialistas encendieron las alertas por el uso del plaguicida Malathion en huertas de mango del oriente del Istmo de Oaxaca, un agroquímico considerado altamente tóxico y que se encuentra prohibido desde hace años en países como Estados Unidos y en varias naciones de Europa debido a sus posibles efectos en la salud humana y el medio ambiente.

La advertencia surge luego de que el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, entregara el pasado 20 de febrero alrededor de 2 mil 500 litros de Malathión 1000 a productores de mango de la región, además de 40 mil estaciones de cebos artesanales, como parte de una estrategia para combatir la plaga conocida como mosca de la fruta que afecta las plantaciones.

El excoordinador Nacional Fitosanitario, Yamil Gómez Cid, señaló que este producto químico ha sido restringido en Estados Unidos desde hace aproximadamente dos décadas y en Europa desde hace más de 30 años por su alto nivel de toxicidad. Explicó que el uso indiscriminado del plaguicida podría representar riesgos para la salud de las personas, así como daños al suelo, al agua y a los ecosistemas.

La zona oriente del Istmo, donde se concentra esta actividad agrícola, incluye municipios como Chahuites, San Pedro Tapanatepec, Santo Domingo Zanatepec, San Francisco Ixhuatán y San Francisco del Mar, donde existen aproximadamente 30 mil hectáreas sembradas de mango destinadas tanto a la exportación como al consumo nacional.

Gómez Cid advirtió que durante más de dos décadas productores, técnicos y autoridades han utilizado este tipo de agroquímicos sin contar con estudios suficientes sobre sus efectos a largo plazo. Señaló que no existen estadísticas oficiales claras sobre posibles enfermedades relacionadas con la exposición al producto, como casos de cáncer, leucemia o abortos, lo que, dijo, debería motivar investigaciones más serias sobre sus impactos.

Ante esta situación, especialistas y productores plantearon la necesidad de buscar alternativas más seguras y amigables con el medio ambiente para el control de plagas, con el objetivo de mantener la productividad de las huertas sin poner en riesgo la salud de las comunidades ni el equilibrio ambiental de la región.

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