

Agencias
México.- Lo que comenzó como un episodio más del podcast “Penitencia”, conducido por la activista Saskia Niño de Rivera, se transformó en un escándalo mediático y legal que involucró a Carmen Salinas, una de las figuras más queridas de la televisión mexicana.
El protagonista del episodio fue Alberto, conocido como “Beto”, un reo de 36 años condenado a 72 años de prisión por el secuestro de familiares de un delegado capitalino. Durante la entrevista, Beto narró una vida marcada por la tragedia: abandonado a los 15 días de nacido, víctima de abusos sexuales a los cinco años por parte de su padrastro, y viviendo en las coladeras de la Ciudad de México desde los seis años. Su historia buscaba visibilizar el contexto de violencia y abandono que, según el podcast, puede influir en la criminalidad.
El testimonio de Beto desató polémica en redes sociales, principalmente porque mencionó nombres de celebridades y supuestos rituales que generaron cuestionamientos sobre la veracidad de sus declaraciones. Esto llevó a que la familia de Carmen Salinas rechazara las afirmaciones y advirtiera sobre la posibilidad de una demanda por daño moral.
En respuesta, Saskia Niño de Rivera emitió una disculpa pública, aclarando que no buscaba perjudicar a nadie, y subrayó que el objetivo de su proyecto es dar voz a personas privadas de su libertad para comprender las raíces de la violencia en México.
La controversia puso nuevamente en el centro del debate los límites del periodismo y el activismo, la responsabilidad en la difusión de testimonios sensibles y el impacto que estos pueden tener en la vida de terceros, incluso de figuras públicas.
