

De la Redacción
El buen tono
Córdoba, Ver.– Ante las denuncias de tortura y maltrato contra operadores, la indignación social estalló en redes contra Grupo Empresarial Trabal, empresa vinculada al actual alcalde Manuel Alonso Cerezo, donde ciudadanos y trabajadores del transporte comenzaron a exhibir lo que califican como un patrón sistemático de abusos dentro de la compañía.
Los testimonios que circulan no sólo denuncian torturas, sino que advierten un ambiente laboral marcado por intimidación y amenazas. La reacción social fue inmediata: usuarios cuestionaron cómo una empresa puede sostenerse golpeando a quienes la hacen funcionar, mientras otros lanzaron una advertencia directa: de seguir así, Trabal se quedará sin operadores.
Lejos de ser casos aislados, en redes se multiplican versiones que apuntan a que estas prácticas serían recurrentes, encendiendo las alertas sobre un sector donde —según denuncian— el abuso laboral se ha normalizado ante la pasividad de las autoridades.
El escándalo incluye también al empresario Luis Abella Alvarado, director de Trabal, quien en días recientes ha sido promovido en actos públicos junto al propio Alonso Cerezo, intentando posicionarse como impulsor de causas sociales y apoyo a la educación.
Sin embargo, para amplios sectores ciudadanos, el contraste es evidente y preocupante: mientras desde el poder se promueve una imagen de compromiso social, la realidad es la promoción de abusos al interior de una empresa ligada directamente al gobierno municipal.
