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AGENCIA

Cuba.- Un petrolero ruso sancionado por potencias occidentales navega rumbo a Cuba con más de 700 mil barriles de petróleo, en una operación que vuelve a colocar a la isla en el centro de la tensión geopolítica y energética internacional.

De acuerdo con datos de rastreo marítimo, el buque Anatoly Kolodkin cargó alrededor de 730 mil barriles de crudo en el puerto de Primorsk el pasado 8 de marzo y actualmente cruza el Atlántico con destino a la terminal petrolera de Matanzas, considerada clave para el suministro energético de la isla.

El envío ocurre en un momento crítico para Cuba, que enfrenta una severa escasez de combustible, reflejada en apagones constantes, reducción de actividades económicas y creciente presión social.

La situación se agrava debido a que la embarcación se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido, lo que convierte su arribo en un movimiento de alto riesgo político y económico, al desafiar las restricciones impuestas por Occidente.

En paralelo, otro buque identificado como Sea Horse, con bandera de Hong Kong, transporta cerca de 200 mil barriles de diésel rumbo a la isla. La embarcación realizó un trasbordo en altamar cerca de Chipre y ha mantenido una ruta irregular en el Atlántico, lo que ha generado sospechas sobre posibles maniobras para evadir monitoreo internacional.

El contexto energético de Cuba es delicado. La isla no ha recibido envíos de petróleo desde enero, tras la interrupción de suministros por parte de aliados, lo que ha profundizado la crisis interna.

A esto se suma el endurecimiento de las medidas impulsadas por el gobierno de Donald Trump, que ha buscado limitar las vías de abastecimiento energético hacia Cuba.

En este escenario, la llegada de crudo ruso representa un posible alivio temporal para La Habana, pero también un nuevo punto de fricción en el tablero internacional, donde la energía continúa siendo un instrumento clave de presión geopolítica.

Analistas advierten que estas operaciones evidencian cómo países bajo sanciones buscan rutas alternas para sostener sus economías, mientras crece la incertidumbre sobre las consecuencias que estos movimientos puedan generar en el equilibrio global.

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