

AGENCIAS
Chihuahua.- Un caso de extrema violencia y negligencia ha generado profunda indignación, luego de que un menor de apenas 1 año y 6 meses fuera presuntamente asesinado por su propia madre, sin que siquiera contara con un registro oficial de nacimiento.
El niño, identificado como Eitan Daniel —aunque su nombre ha generado confusión debido a que nunca fue inscrito en el Registro Civil—, vivía en condiciones de abandono junto a sus padres, Vianey Esmeralda H. G., de 23 años, y Bryan Adrián S. A., de 39, este último de nacionalidad estadounidense. La omisión de su registro no solo lo dejó sin identidad legal, sino también sin acceso a derechos básicos como salud y protección institucional.
De acuerdo con autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, el menor era víctima de maltrato constante. Presentaba huellas de violencia antiguas y recientes, además de signos de abuso y lesiones en distintas partes del cuerpo. Incluso, se informó que el niño permanecía atado en el baño de la vivienda, debido a una discapacidad derivada del consumo de drogas por parte de sus padres durante el embarazo.
Las investigaciones señalan que el día del crimen, la madre golpeó brutalmente al menor hasta quitarle la vida. Posteriormente, colocó el cuerpo en un costal y lo trasladó desde la colonia Fronteriza hasta un predio en la zona de Los Kilómetros, donde lo abandonó. El cuerpo fue localizado días después en calles de la colonia Kilómetro 27.
El caso tomó un giro aún más doloroso al confirmarse que las autoridades tuvieron que elaborar un acta de defunción sin que existiera un acta de nacimiento, situación poco común que evidenció el nivel de abandono en el que vivía el menor.
Gracias al seguimiento de cámaras de vigilancia, elementos de la policía lograron ubicar y detener a la madre, así como al padre y a otros familiares, entre ellos la abuela, bisabuela y un tío, quienes presuntamente tenían conocimiento del maltrato y no lo denunciaron.
Vecinos de la zona expresaron su consternación por lo ocurrido. “Era un angelito, un niño que no merecía eso”, señalaron, al tiempo que exigieron justicia por el menor.
Este caso no solo refleja un crimen atroz, sino también las fallas en el entorno familiar y social, así como la ausencia de mecanismos efectivos que garanticen la protección de la infancia desde el nacimiento.
