

De la redacción
El Buen Tono
La NASA está a punto de marcar un momento histórico con la misión Artemisa II, que será el primer sobrevuelo lunar tripulado en más de 50 años. Sin embargo, a diferencia de lo que muchos imaginan, esta misión no contempla que los astronautas pisen la superficie de la Luna.
El objetivo principal es validar que todo funcione correctamente en condiciones reales del espacio profundo. A bordo de la nave Orion, cuatro astronautas viajarán más allá del lado oculto del satélite y regresarán a la Tierra en un recorrido de aproximadamente 10 días.
El Dr. Gustavo Medina Tanco, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, explicó que esta misión cumple una función similar a la histórica Apolo 8: probar sistemas, evaluar riesgos y preparar el camino para futuras misiones.
Según el especialista, alunizar sigue siendo una operación extremadamente compleja. Por ello, primero se busca comprobar que el viaje es seguro y que los sistemas funcionan correctamente antes de intentar descender en la superficie.
Inicialmente se esperaba que Artemisa III fuera la misión encargada de llevar humanos a la Luna. Sin embargo, los planes han cambiado. Ahora, esta misión tampoco incluiría alunizaje con tripulación, debido a la falta de experiencia acumulada con el cohete y la nave, que han sido lanzados con poca frecuencia.
En su lugar, se prevé realizar pruebas adicionales, incluso sin astronautas, para perfeccionar las maniobras necesarias y garantizar la seguridad en futuras misiones. El objetivo es acelerar el aprendizaje con lanzamientos más constantes hacia 2028.
La misión despegará desde el Centro Espacial Kennedy y llevará a astronautas como Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes viajarán a unos 400 mil kilómetros de la Tierra.
Más allá del reto tecnológico, el Programa Programa Artemisa tiene una meta ambiciosa: establecer una presencia permanente en la Luna. De acuerdo con Medina Tanco, el verdadero objetivo de Estados Unidos no es solo llegar a Marte, sino desarrollar una economía lunar.
Esto incluiría desde manufactura en órbita, turismo espacial, generación de energía y explotación de recursos, hasta la posible construcción de naves fuera de la Tierra. La Luna, por sus condiciones, permitiría crear una base económicamente viable, algo que aún resulta inalcanzable en Marte.
El experto advierte que viajar al planeta rojo sigue siendo un desafío monumental. Mientras un viaje a la Luna toma apenas unos días, una misión a Marte implicaría al menos dos años, con riesgos elevados y sin posibilidad de retorno inmediato en caso de emergencia.
Por ahora, la Luna se perfila como el siguiente gran paso de la humanidad en el espacio, no solo como destino, sino como punto clave para el desarrollo de una nueva economía fuera de la Tierra.
