

Sandra González
El Buen Tono
Ciudad Mendoza.- La elección de agente municipal en la comunidad de La Cuesta escaló al punto de los golpes, evidenciando un choque entre usos y costumbres indígenas, la paridad de género y prácticas excluyentes. Alrededor de 700 habitantes respaldaron la reelección del actual agente, Fernando Hernández Cruz, exigiendo que se respete su derecho a decidir conforme a sus sistemas normativos internos.
Sin embargo, el proceso quedó marcado por señalamientos graves. Las candidatas Carmen García Salvador y María Luisa Gómez Camilo denunciaron que se les negó su derecho a votar y ser votadas, por lo que procederán legalmente. Inconformes acusan al actual agente de impedir la participación de grupos contrarios para garantizar su reelección. Gritos y empujones marcaron la jornada.
Desde La Cuesta de Abajo, vecinos acusan abandono y uso político de la comunidad. El conflicto no es aislado: en Necoxtla y el ejido La Cuesta también hay procesos similares, bajo la percepción de que estos cargos “corresponden a hombres”, resistiéndose a las reformas que obligan a que el 50 por ciento de las agencias sean ocupadas por mujeres.
El problema es de fondo: mientras la ley busca cerrar brechas de desigualdad, en comunidades indígenas se percibe como imposición. El artículo segundo constitucional reconoce la libre determinación de los pueblos, pero no legitima la exclusión. Hoy, en La Cuesta, la tensión está desbordada y el ejercicio democrático terminó en confrontación.
