

De la Redacción
El Buen Tono
CÓRDOBA.– Lo que desde un inicio fue advertido por ciudadanos y diversos sectores, ahora se confirma al interior de la corporación: la llegada de David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”, a la Dirección de Tránsito Municipal derivó en la instalación de un esquema de abusos que ahora es denunciado por los elementos.
Agentes de la corporación, que solicitaron el anonimato por temor a represalias, revelaron que actualmente opera un sistema de cuotas obligatorias que los presiona a recaudar dinero diariamente, práctica que termina trasladándose en cobros irregulares contra la población.
Los testimonios coinciden en que la exigencia varía según la zona: quienes están asignados a cruceros como avenida 1 deben entregar hasta 3 mil pesos por turno, mientras que los elementos en patrulla alcanzan cuotas cercanas a los 5 mil pesos.
Bajo este esquema, señalan, los oficiales se ven forzados a realizar múltiples actos de extorsión durante la jornada para cumplir con los montos establecidos, en una dinámica que describen como una cadena de presión que inicia en los mandos y termina afectando directamente a los ciudadanos.
Lo anterior no resulta aislado. Desde su paso por Cancún, Quintana Roo, “El Gavilán” fue señalado por prácticas de extorsión, cobro de cuotas y vínculos con esquemas irregulares dentro de corporaciones de Tránsito, antecedentes que fueron minimizados por el gobierno local, pese a las advertencias. Hoy, aseguran los agentes, ese mismo patrón se replica en Córdoba, confirmando los riesgos que implicaba su designación.
A la par, en la dependencia prevalece un ambiente de intimidación. Los uniformados denunciaron que existen amenazas constantes contra quienes intentan inconformarse o acudir a instancias como Contraloría. El mensaje, afirmaron, es directo: quien denuncie será sancionado o removido.
De acuerdo con las versiones recabadas, la permanencia de Flores Cervantes se sostiene por el respaldo del alcalde Manuel Alonso Cerezo, así como por la cercanía con el primer damo, Luis Abella Alvarado, identificado por los agentes como un actor clave en la protección del mando vial.
A estas acusaciones se suman denuncias de mujeres policías que, bajo reserva, acusan conductas de acoso por parte del director, lo que agrava aún más el clima interno en la corporación.
El deterioro operativo es evidente. Patrullas descompuestas permanecen abandonadas en los patios, mientras los elementos enfrentan carencias básicas para desempeñar su labor.
