

De la redacción
El Buen Tono
El infarto no siempre llega con un dolor intenso en el pecho como muestran las películas. A menudo se manifiesta con molestias leves o síntomas que se confunden con cansancio, estrés o problemas digestivos. Especialistas de Cleveland Clinic y la cardióloga Jacqueline Tamis-Holland destacan la importancia de reconocer estas señales para actuar a tiempo y salvar vidas.
Los síntomas pueden incluir presión o ardor en el pecho, incomodidad que se irradia hacia la espalda, hombros, cuello, mandíbula o brazos, sudoración abundante, náuseas y dificultad para respirar. En personas mayores, diabéticas y mujeres, los signos suelen ser más atípicos, como dolor en la parte superior del abdomen, sensación de llenura, palpitaciones o falta de aire inexplicable.
Tamis-Holland enfatiza que cualquier malestar nuevo o diferente merece atención médica inmediata. “Conoces tu cuerpo mejor que nadie. Cuando algo no se siente bien, incluso si no puedes explicarlo, busca atención médica”, advierte.
Actuar rápido puede marcar la diferencia: ante la mínima sospecha de infarto, llamar a los servicios de emergencia y trasladarse al hospital sin demora es crucial para limitar el daño al corazón y preservar la vida. Cada minuto cuenta.
