

De la redacción
El Buen Tono
Un petrolero con alrededor de 740 mil barriles de crudo ruso avanza por el océano Atlántico rumbo a Cuba, en un contexto marcado por la crisis energética en la isla y las restricciones impuestas por Estados Unidos, de acuerdo con el especialista Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.
El buque identificado como Anatoly Kolodkin, de bandera rusa y sujeto a sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, se encuentra a unos cinco días de distancia del territorio cubano, según el seguimiento de su trayectoria marítima.
Piñón señaló que, aunque el destino oficial no aparece registrado en plataformas públicas de navegación, el tamaño del cargamento y su ruta generan especulación sobre una posible llegada a puertos estratégicos como Matanzas o Cienfuegos, ambos con infraestructura clave para el manejo de hidrocarburos.
El experto también destacó que el envío de petróleo resulta inusual, ya que la necesidad principal de Cuba actualmente es el diésel, combustible esencial para la generación eléctrica y el transporte, en un escenario donde los apagones prolongados han afectado la actividad económica.
El petrolero, con código IMO 9610808, no muestra como destino ningún puerto cubano en los sistemas de rastreo, una práctica común en embarcaciones bajo sanciones internacionales.
En paralelo, se informó que dos embarcaciones del servicio de guardacostas de Estados Unidos patrullan aguas internacionales al norte de Cuba, lo que podría influir en el trayecto del buque ruso.
De acuerdo con los reportes, Rusia ha evaluado el envío de crudo hacia Cuba bajo argumentos humanitarios, en medio de una creciente presión energética en la isla. Cuba requiere cerca de 100 mil barriles diarios para cubrir su demanda, pero solo produce alrededor de 40 mil, lo que ha provocado déficits constantes y afectaciones generalizadas.
En este escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene vigente su postura de presión sobre los suministros energéticos hacia Cuba, luego de firmar una orden ejecutiva el pasado 29 de enero relacionada con posibles sanciones a quienes abastezcan petróleo a la isla, en un contexto donde Washington ha buscado endurecer su estrategia hacia La Habana.
