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De la redacción
El Buen Tono

Córdoba.- Tras haber financiado la campaña de Morena en Córdoba de la actual administración, ahora Tomás López Landero ha reaparecido realizando una “donación” como fachada para limpiar el apellido que su hermana, Leticia López, dejó marcado por corrupción.
No es un actor nuevo ni ajeno: fue parte del mismo grupo que controló el ayuntamiento y que hoy busca reciclarse. Las acusaciones en su contra por cobro de moches en obra pública, negocios turbios en la chatarra y vínculos con contratos bajo sospecha lo colocan exactamente en el mismo esquema que se le criticó a su hermana.
Desde campaña ya operaba con Manuel Alonso Cerezo, confirmando que no llega a ayudar: llega a posicionarse y meter mano al fideicomiso de parquímetros, una de las cajas más jugosas del municipio. Bajo esa lógica, la “donación” no es altruismo, es un engaño para la población; trata de mostrarse con una buena imagen cuando sus intenciones son oscuras.
Es de recordar que Tomás López Landero obtuvo dinero al amparo de contratos públicos, fue señalado por prácticas irregulares en el negocio de la chatarra —particularmente en operaciones ligadas a Pemex— y ha sido vinculado a esquemas de moches y tráfico de influencias. Su cercanía con el poder no es reciente ni casual: forma parte de un grupo que durante años utilizó la política como plataforma de negocio, con el respaldo directo de su hermana, Leticia López, cuyo gobierno quedó marcado por denuncias de corrupción y opacidad.

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