

De la redacción
El Buen Tono
La aparente invencibilidad de las grandes tecnológicas comienza a tambalearse. Tras recientes fallos judiciales en Estados Unidos, empresas como Google y Meta han sido señaladas por diseñar plataformas consideradas adictivas y engañosas para los usuarios, particularmente en servicios como YouTube e Instagram.
La directora ejecutiva de The Tech Oversight Project, Sacha Haworth, afirmó que esta serie de decisiones judiciales marca un punto de inflexión en la industria. Sin embargo, especialistas advierten que, aunque estos fallos representan un avance simbólico y legal, su impacto real en la vida cotidiana de los usuarios aún es limitado.
Uno de los casos más relevantes ocurrió el 24 de marzo de 2026, cuando un jurado en Santa Fe ordenó a Meta pagar 375 millones de dólares por violaciones a leyes de protección al consumidor en Nuevo México. Un día después, en Los Ángeles, otro jurado determinó que Meta y Google fueron negligentes en el diseño de sus plataformas, otorgando tres millones de dólares a una demandante identificada como KGM.
A pesar de las cifras millonarias, expertas como Carolina Rossini, de la Universidad de Massachusetts Amherst, consideran que las sanciones son mínimas frente al tamaño financiero de estas empresas. Señaló que la multa representa menos del 2% de los ingresos netos de Meta en 2025, lo que incluso se reflejó en un aumento del 5% en sus acciones tras el veredicto.
El caso de Nuevo México destacó por su enfoque innovador, ya que no se centró en el contenido publicado por los usuarios, sino en las declaraciones falsas de la empresa sobre la seguridad de sus plataformas. El jurado concluyó que Meta incurrió en engaño directo, prácticas desleales y falta de escrúpulos, especialmente al no advertir adecuadamente sobre riesgos como la adicción o la exposición a contenido dañino.
En tanto, el caso de Los Ángeles abrió la puerta a una posible ola de demandas. El jurado determinó que ambas compañías contribuyeron al deterioro de la salud mental de la demandante, incluyendo depresión, ansiedad e ideas suicidas. Aunque la compensación inicial fue considerada modesta, aún falta definir posibles daños punitivos que podrían elevar significativamente el monto.
Especialistas coinciden en que este tipo de fallos podría sentar precedentes importantes. Sin embargo, también advierten que los cambios estructurales en las plataformas no serán inmediatos, ya que las empresas han anunciado que apelarán las decisiones judiciales.
Desde el ámbito académico, se señala que el problema va más allá de la regulación. Las plataformas digitales están diseñadas para maximizar la interacción y los ingresos publicitarios, lo que dificulta que los usuarios reduzcan su tiempo de uso, incluso siendo conscientes de los riesgos.
Mientras tanto, organismos internacionales como la Comisión Europea ya han comenzado a cuestionar este modelo, al considerar que ciertas características de diseño adictivo podrían violar normativas digitales.
Aunque las recientes derrotas legales marcan un precedente, expertos advierten que la verdadera batalla apenas comienza en un entorno donde la tecnología evoluciona constantemente y nuevas plataformas seguirán surgiendo.
