

De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba. – El caso del león “Leonel” ya no admite matices: lo que ocurre en la Unidad de Manejo Animal (UMA) de Orizaba apunta a un patrón de negligencia institucional que mantiene al felino en condiciones indignas, lejos del escrutinio público y bajo un evidente intento de contención mediática. Quienes han logrado observarlo describen un escenario crítico: el animal está visiblemente delgado, con las costillas marcadas, decaído y prácticamente inmóvil durante la mayor parte del día, un estado que contrasta con la narrativa oficial que ha intentado minimizar la situación.
El traslado desde Casavegas al Coliseo La Concordia, tras detectarse heridas con gusanos, lejos de representar una acción urgente, se ha convertido en un símbolo de opacidad. El felino permanece aislado, vigilado las 24 horas por policía y personal de la UMA, en un espacio que carece de lo básico: no tiene techo, ni refugio contra la lluvia, el sol o el frío nocturno. El argumento oficial se desmorona: si la condición del león no fuera grave, no habría necesidad de mantenerlo fuera de la vista pública. El director de Medio Ambiente, Aldo Israel Huerta Peña, negó los hechos pero evitó mostrar al ejemplar en peores condiciones, alimentando la sospecha de encubrimiento.
La cadena de omisiones es clara. Durante el momento crítico, “Leonel” fue atendido por peones debido a la ausencia de la responsable de la UMA, Brenda Abaroa Ortiz, quien se encontraba fuera de la ciudad. Posteriormente, asumió la atención sin contar, según señalamientos, con la especialización que exige la Ley Federal de Vida Silvestre. Además, los tres leones que crecieron en la UMA convivían sin incidentes hasta que, bajo la actual administración, se redujo su alimentación; el día de la agresión entre ellos se habría ordenado no darles de comer, detonando el ataque que dejó a uno gravemente herido. A esto se suma que el Ayuntamiento no habría dado aviso a la SADER ante la presencia del gusano barrenador, violando protocolos sanitarios.
Hoy, “Leonel” no solo está enfermo y debilitado; está solo, aislado y sin condiciones mínimas de bienestar, en un espacio que evidencia más abandono que atención. Frente a este escenario, el llamado ya no es preventivo, urge la intervención de la SEMARNAT y PROFEPA para realizar una inspección a fondo en la UMA de Orizaba y determinar responsabilidades. Porque ya no es solo un león, sino un gobierno que oculta la evidencia en lugar de resolver.
