

Agencias
Washington, D.C. – La fiscala general de Estados Unidos, Pam Bondi, fue despedida por el presidente Donald Trump, poniendo fin a sus 14 meses en el cargo. Bondi, de 60 años, había intentado mantener su posición, pero no logró cumplir con las exigencias de Trump de actuar contra sus enemigos políticos, especialmente en casos relacionados con Jeffrey Epstein, James Comey y Letitia James.
El despido se produjo antes de que Bondi compareciera ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, y fue anunciado por Trump a través de Truth Social, mientras la reemplaza de manera interina su adjunto, Todd Blanche, aunque Trump también considera a Lee Zeldin como posible sustituto permanente.
Durante su gestión, Bondi enfrentó críticas por errores de comunicación y gestión de casos, y aunque recibió apoyo de aliados cercanos, incluida la jefa de personal Susie Wiles, no pudo evitar ser apartada. La salida de Bondi refleja la importancia que Trump da a la lealtad y obediencia dentro de su administración y marca un nuevo giro en la rotación de altos funcionarios de su segundo mandato.
