

AGENCIA
EEUU.- La aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cayó por debajo del 40 porciento (%) por primera vez en su segundo mandato, en un contexto marcado por el aumento en el precio de la gasolina y la creciente tensión derivada del conflicto con Irán.
De acuerdo con el agregador de encuestas FiveThirtyEight, el nivel de aprobación se ubicó en 39.7%, acompañado de una desaprobación neta negativa, lo que refleja un deterioro sostenido desde finales de 2024, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.
El descenso en la popularidad coincide con el inicio del conflicto con Irán a finales de febrero, periodo en el que el precio de la gasolina en Estados Unidos registró un aumento acelerado. En pocas semanas, el costo por galón superó los cuatro dólares, alcanzando niveles no vistos desde 2022.
El encarecimiento del combustible se ha convertido en un factor determinante en la percepción económica de los ciudadanos. Durante el proceso electoral previo, el costo de vida fue una de las principales preocupaciones del electorado, lo que ahora influye directamente en la evaluación del desempeño presidencial.
A inicios de abril, tras un mensaje emitido por el mandatario, los mercados financieros reaccionaron de forma inmediata. Los futuros del S&P 500 registraron una caída en su valor en cuestión de minutos, mientras que el precio del petróleo de referencia WTI superó los 100 dólares por barril.
Este comportamiento refleja la sensibilidad de los inversionistas ante el desarrollo del conflicto y las declaraciones oficiales. En este escenario, el estrecho de Ormuz se mantiene como un punto clave, debido a su relevancia en el transporte global de petróleo.
Especialistas en economía han advertido que posibles interrupciones en la infraestructura energética y la prolongación del conflicto podrían mantener elevados los precios del crudo durante un periodo prolongado, con efectos directos en el costo de los combustibles y en la inflación.
Algunos análisis estiman que el barril podría continuar al alza si persisten las tensiones en la región, lo que incrementa la presión política sobre la administración estadounidense, particularmente en un contexto donde el costo de vida sigue siendo un tema central para la población.
Por su parte, autoridades de Irán han rechazado versiones sobre afectaciones a su capacidad militar, asegurando que mantienen operativas sus capacidades estratégicas. La escalada de declaraciones entre ambas partes contribuye a un entorno de incertidumbre internacional que impacta tanto en los mercados energéticos como en el escenario político interno de Estados Unidos.
