

AGENCIA
CDMX.- Lo que comenzó como una visita recreativa terminó en hospital y controversia. Itzamara, una joven madre, denunció haber sufrido una triple fractura al utilizar una resbaladilla en el área de juegos “Jelly World”, ubicada en el centro comercial Perisur, mientras llevaba consigo a su bebé de apenas 10 meses.
El caso ha generado un intenso debate en redes sociales, donde, más allá de las posibles fallas del establecimiento, ha cobrado fuerza el señalamiento hacia la propia decisión de la madre de ingresar a un juego claramente diseñado para menores, pero no para adultos cargando a un bebé.
Diversas opiniones coinciden en que este tipo de estructuras recreativas no están adaptadas para garantizar la seguridad de un adulto con un infante en brazos, lo que incrementa significativamente el riesgo de accidentes. Especialistas en seguridad infantil han reiterado que cargar a un bebé en este tipo de juegos puede provocar pérdida de equilibrio, caídas y lesiones graves, tanto para el adulto como para el menor.
Aunque la afectada sostiene que no recibió advertencias claras por parte del personal sobre restricciones o riesgos, usuarios han cuestionado la falta de criterio al utilizar una resbaladilla en dichas condiciones, señalando que el sentido común debió prevalecer al tratarse de un entorno potencialmente peligroso para un bebé.
Afortunadamente, no se reportaron lesiones graves en el menor; sin embargo, el incidente pudo haber tenido consecuencias mucho más severas.
La madre ha exigido que el centro comercial cubra los gastos médicos y anunció acciones legales, mientras el caso continúa generando discusión sobre los límites de responsabilidad entre usuarios y establecimientos, especialmente cuando se trata de la seguridad de menores.
