

De la redacción
El Buen Tono
En plena misión Artemis II, mientras la nave Orion recorría la órbita lunar, un detalle captó la atención: las tortillas se consolidan como uno de los alimentos más importantes dentro del menú espacial.
Lejos de ser un simple acompañamiento, este producto de origen mexicano se ha convertido en pieza clave para la alimentación de los astronautas. Su incorporación a las misiones de la NASA se remonta al impulso del astronauta Rodolfo Neri Vela, quien promovió su uso por una razón fundamental: no generan migajas.
En condiciones de microgravedad, este detalle es vital. Las migajas del pan pueden flotar dentro de la nave, introducirse en los ojos, la nariz o los sistemas de ventilación, e incluso dañar equipos delicados. La tortilla, en cambio, elimina ese riesgo, lo que la convierte en una opción segura y práctica.
Durante Artemis II, la tripulación llevó 58 tortillas, una cifra que refleja su importancia dentro del menú espacial. Más que un alimento tradicional, se trata de una solución eficiente a los desafíos que implica comer fuera de la Tierra.
Además de su funcionalidad, la tortilla permite mayor versatilidad en la preparación de alimentos, ya que puede acompañar distintos platillos sin comprometer la seguridad de la nave. Este equilibrio entre practicidad y nutrición ha hecho que se mantenga como favorita entre los astronautas.
Mientras otros alimentos requieren procesos de deshidratación y rehidratación, la tortilla destaca por su sencillez y eficacia, demostrando que incluso en los avances más sofisticados de la exploración espacial, un elemento cotidiano puede marcar la diferencia.
