

Efraín Hernández
El Buen Tono
CÓRDOBA.- En Córdoba, la presencia de niños con trastornos del espectro autista ha registrado un incremento notable, lo que resalta la necesidad de estrategias educativas y sociales que favorezcan su desarrollo desde edades tempranas. Especialistas advierten que señales claras pueden detectarse desde los 18 meses, mientras que entre el primer y tercer año es fundamental observar patrones de interacción, lenguaje y juego para una intervención oportuna.
Entre los indicios más frecuentes se encuentran la dificultad para mantener contacto visual, retrasos en la adquisición del habla, ausencia de gestos como señalar o saludar, así como resistencia a cambios en rutinas y movimientos repetitivos. Además, muchos niños presentan hipersensibilidad a luces, ruidos, texturas o sabores, lo que genera rechazo a ciertas situaciones cotidianas y altera su bienestar emocional.
Mónica Salinas Viveros, directora de un centro de atención, explicó que el acompañamiento de los llamados maestros sombra resulta imprescindible. Estos profesionales brindan apoyo individualizado, facilitan la integración en actividades escolares, adaptan dinámicas pedagógicas y ayudan a los menores a regular emociones, permitiendo un desarrollo más armonioso y evitando conflictos con compañeros.
Actualmente, en aulas locales se registran hasta siete niños con neurodivergencias por grupo, lo que evidencia la urgencia de preparar al magisterio. Cursos y talleres especializados buscan capacitar a docentes y familias para identificar señales de alerta y diseñar estrategias de enseñanza personalizadas, asegurando que cada niño avance a su ritmo sin sentirse excluido.
Especialistas subrayan que la combinación de detección temprana, terapias adecuadas y apoyo escolar individualizado contribuye a mejorar habilidades cognitivas, sociales y de comunicación. La intervención inmediata no solo optimiza el aprendizaje, sino que también fortalece la autonomía y la integración plena de los menores con autismo en la sociedad.
