

De la redacción
El Buen Tono
Un importante hallazgo arqueológico ha salido a la luz durante las obras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde especialistas analizan 19 urnas funerarias encontradas en el sitio de Cansacbé, en Campeche, como parte del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya.
El descubrimiento se realizó en octubre pasado, cuando arqueólogos localizaron objetos cerámicos de gran tamaño en el tramo 2 del proyecto. Debido a sus dimensiones —entre 40 centímetros de altura y hasta 95 centímetros de diámetro—, los expertos consideran que estas urnas fueron utilizadas en rituales funerarios y que en su interior se resguardaban restos humanos.
Hasta el momento, tres urnas han sido intervenidas, revelando datos que permiten comprender prácticas ancestrales. En una de ellas se hallaron los restos de un menor de aproximadamente tres años, acompañados de un “cajete matado”, una pieza cerámica fracturada de manera intencional como parte de un ritual para liberar la esencia espiritual. También se encontró el cráneo de un adulto, que se presume pudo haber sido colocado como símbolo de un ancestro que acompañaría al infante en su tránsito al inframundo.
En otras dos urnas, los especialistas identificaron restos de menores: uno de aproximadamente cinco años y otro de entre 18 meses y tres años. Ambos también estaban acompañados de cajetes, lo que refuerza la hipótesis de prácticas rituales funerarias complejas.
El estado de conservación de las osamentas es delicado, ya que presentan fragmentación, erosión y acumulación de sedimentos, lo que representa un reto para su análisis. No obstante, estos hallazgos aportan información valiosa sobre las creencias y costumbres de las antiguas culturas que habitaron la región.
El INAH continuará con el estudio de las urnas restantes, con el objetivo de profundizar en el conocimiento de las prácticas funerarias y la cosmovisión de los pueblos originarios del sureste mexicano.
