

AGENCIA
Sonora.- La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios mantiene abierta una investigación tras un brote que ha dejado al menos ocho personas fallecidas en Hermosillo, Sonora, presuntamente relacionado con la aplicación de sueros vitaminados intravenosos en una clínica privada ya clausurada.
De acuerdo con la Cofepris, la principal línea de investigación apunta a que los sueros administrados pudieron estar contaminados con bacterias, lo que habría provocado infecciones graves en los pacientes. La autoridad sanitaria señaló que los análisis clínicos de las víctimas muestran signos compatibles con sepsis, como elevación de glóbulos blancos y alteraciones en la coagulación.
Además, el organismo indicó que se realizan estudios especializados a los insumos asegurados para determinar el origen de la posible contaminación, en coordinación con instancias federales de salud.
Hasta el momento, también se han identificado tres casos adicionales con distintos desenlaces: una persona hospitalizada y dos que ya fueron dadas de alta, todos vinculados con la aplicación de estos tratamientos.
Las investigaciones se llevan a cabo junto con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, que ya inició acciones legales por posibles delitos relacionados con responsabilidad médica. La clínica involucrada fue clausurada y se mantiene la búsqueda del médico señalado como presunto responsable, quien cuenta con orden de aprehensión y permanece prófugo.
Durante los cateos, autoridades aseguraron soluciones salinas preparadas, medicamentos y documentación que será analizada como parte de la carpeta de investigación.
Familiares de las víctimas han reportado que los pacientes presentaron síntomas severos poco después de recibir los sueros, como vómitos, mareos, hemorragias y fallas orgánicas, con muertes registradas en menos de 48 horas en varios casos.
La Cofepris reiteró el llamado a la población a evitar el uso de “sueros vitaminados” fuera de entornos médicos regulados, al advertir que este tipo de prácticas no cuenta con respaldo científico y puede implicar riesgos graves para la salud si no se cumplen condiciones sanitarias estrictas.
El caso continúa bajo investigación y ha generado preocupación por la proliferación de tratamientos alternativos sin control sanitario en distintas regiones del país.
