

AGENCIA
Internacional.- La Comisión Europea rechazó de forma contundente cualquier intento de imponer tarifas a los buques que cruzan el Estrecho de Ormuz, al considerar que dichas medidas contravienen el derecho internacional y afectan la libertad de navegación.
El posicionamiento surge tras propuestas atribuidas tanto a Irán como a Estados Unidos, incluyendo la sugerencia del presidente Donald Trump de establecer un esquema de pago conjunto con Teherán para permitir el tránsito por esta ruta clave para el comercio energético global.
De acuerdo con voceros de la Comisión, la navegación en aguas internacionales no debe estar sujeta a ningún tipo de peaje. “El derecho internacional establece la libertad de navegación, lo que significa que no hay pago ni peaje de ningún tipo”, señalaron.
El organismo europeo subrayó que el estrecho constituye un bien público global, por lo que su uso debe permanecer libre de restricciones económicas, en línea con lo establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
La controversia se intensificó luego de que se reportara que Irán estaría aplicando un sistema de cobro de un dólar por barril de petróleo transportado por los buques que intentan cruzar la zona, aceptando pagos en yuanes chinos o criptomonedas, mecanismos que evaden la supervisión financiera occidental.
En paralelo, la Casa Blanca reconoció que la prioridad inmediata es reabrir el paso marítimo sin restricciones, aunque dejó abierta la posibilidad de seguir discutiendo alternativas para garantizar la seguridad en la zona.
El estrecho de Ormuz permanece bajo alta tensión tras recientes enfrentamientos en Medio Oriente, lo que ha provocado interrupciones en las cadenas de suministro y un aumento en los precios internacionales de la energía.
Se estima que alrededor de 2 mil embarcaciones y más de 20 mil marinos se encuentran varados ante la incertidumbre operativa en la región.
Aunque Bruselas mantiene su postura en contra de cualquier cobro, también reconoció que la decisión final sobre pagar o no dichas tarifas recae en las empresas navieras, que deberán evaluar los riesgos comerciales y operativos en uno de los puntos más estratégicos del comercio mundial.
