

De la redacción
El Buen Tono
Rafael Delgado.- Mientras el problema sanitario crece y los olores fétidos provenientes de agua negras, invaden viviendas del Quinto Barrio, la visita de la diputada local, Dulce Hernández Tepole, dejó más evidencia de oportunismo político que de resultados concretos.
A lo anterior se suma un dato incómodo, a cuatro meses de que asumió el cargo como alcalde, Miguel Ángel Sánchez Arcadio, se vio imposibilitado para resolver la crisis, lo que evidenció una administración a la que rebasó un problema básico de salud pública.
El ayuntamiento reconoció que ni las gestiones previas lograron una solución para la planta de tratamiento de aguas residuales.
Por ello, el papel de la diputada se percibió más como un acto de presencia que como una intervención efectiva para resolver el inconviente que tienen.
La narrativa oficial habla de “gestión continua” y “compromiso”, pero en los hechos el estancamiento de aguas negras persiste, los riesgos sanitarios siguen latentes y se carece de un plan técnico claro, presupuesto asignado ni fechas de solución.
La legisladora “se suma”, el alcalde “nada gestiona”, por ello, la crisis permanece, manifestaron pobladores afectados.
La administración municipal es incapaz de garantizar el mantenimiento básico de la infraestructura, una obligación inmediata. Lejos de resolver, el problema se prolongó bajo la gestión de Sánchez Arcadio.
La inconformidad ciudadana va más allá del Quinto Barrio. Habitantes exhibieron una realidad más amplia, en la cual hay colonias sin drenaje ni agua potable, infraestructura colapsada, registros abiertos y años de abandono institucional.
Acusaron que autoridades desfilan por el municipio sin resultados, prometen sin plazos y escuchan sin ejecutar.
Incluso, manifestaron que la falta de mantenimiento, responsabilidad de las autoridaes, la sustituyen por improvisaciones que nada resuelven.
Por ello, la visita de la diputada no calmó los reclamos, los hizo más fuertes.
Desde Huizaxtla, La Joyita y otras comunidades, los ciudadanos emitieron el reto de menos recorridos para la foto y más atención a los problemas estructurales que siguen sin resolverse en Rafael Delgado.
