

Laura A. García
El Buen Tono
Cuitláhuac.- Fieles aseguraron que, durante la eucaristía del Domingo de Resurrección en la parroquia de San Juan Bautista, tres hostias se desplazaron del copón en el momento que se realizaba la consagración.
Algunos consideraron tal suceso como un acto de fe que fortaleció su espíritu; otros dijeron que fue un momento de reflexión personal.
El acontecimiento extraordinario generó varios comentarios encontrados entre la comunidad católica, oscilaron entre la interpretación de un signo divino y la búsqueda de una explicación física en torno al suceso.
Algunos de los asistentes, que estuvieron cerca del Altar Mayor, afirmaron que observaron moverse de manera inusual las formas sagradas.
La reacción inmediata de los presentes fue de asombro y recogimiento, expresaron.
Al respecto, el vicario de reciente incorporación al templo de San Juan Bautista, Denis Joseph Courchesne, se refirió al acontecimiento con cautela y sentido pastoral.
El religioso, originario de Canadá y con trayectoria en la Diócesis de Córdoba, explicó que su experiencia ministerial le permite atestiguar momentos en que la presencia de Dios se manifiesta para robustecer la fe de su pueblo.
Versión terrena
En contraste con la lectura sobrenatural, algunos miembros de la comunidad y observadores escépticos plantearon una hipótesis.
Precisaron que la arquitectura del templo, sumada a la costumbre de llenar considerablemente el copón en celebraciones multitudinarias como la Pascua, pudo haber sido un factor determinante para que se movieran.
“A veces el viento entra por las puertas abiertas o las corrientes de aire del pasillo central. Si las hostias son muy delgadas, es muy probable que una ráfaga las levantara y sacara del recipiente”, comentó un feligrés del municipio.
Tal versión apunta a la fragilidad y poco peso de las hostias como el argumento más lógico detrás del incidente.
Subrayaron que al abrir dos puertas más al costado derecho del altar y con los ventiladores entra aire al templo.
A pesar de la polarización de opiniones entre quienes ven un “regalo de fe” y quienes una simple corriente de viento, la situación continúa siendo objeto de análisis y devoción.
La interpretación del acontecimiento quedó reservada al fuero interno de la fe de cada creyente, indicaron miembros de la Iglesia Católica.
La parroquia, por su parte, continúa con sus actividades litúrgicas habituales bajo la guía del párroco Benito Olivares Domínguez y el apoyo del recién llegado padre Denis.
