

De la redacción
El Buen Tono
Rafael Delgado.- Lo que el presidente municipal Miguel Ángel Sánchez Arcadio pretende presentar como una simple reubicación comercial, ya encendió inconformidades entre locatarios del llamado “mercadito” ubicado en Jalapilla, quienes acusaron que detrás del ajuste hay decisiones discrecionales y pagos de favores políticos.
Comerciantes que aseguraron haber ocupado espacios desde el inicio del proyecto denunciaron que ahora serán desplazados hacia las zonas menos visibles, mientras que nuevos grupos -particularmente provenientes del campo Rocha- recibirán posiciones preferenciales. “A los que llegamos primero nos mandan al rincón, mientras a otros los ponen al frente. Eso no es orden, es favoritismo”, reprocharon.
La molestia crece ante la incertidumbre legal. Los inconformes sostuvieron que los acuerdos firmados durante la administración anterior, encabezada por Alejandra Enríquez Ortiz, quedaron en entredicho, lo que deja a los locatarios en estado de indefensión. “Nos dicen que los papeles no valen, entonces ¿con qué certeza trabajamos?”, cuestionaron, al tiempo que advirtieron posibles bloqueos y cierre del mercado si no hay una solución clara.
Aunque existen voces que consideran necesaria una reorganización -priorizando giros como frutas, verduras y abarrotes en zonas de mayor flujo-, incluso estas opiniones coinciden en que cualquier cambio debe hacerse con criterios transparentes y sin desplazar arbitrariamente a quienes ya tenían un lugar consolidado.
El conflicto exhibe un patrón recurrente en administraciones municipales: decisiones que impactan directamente la economía local, tomadas sin consenso y bajo sospecha de responder más a acuerdos políticos que al ordenamiento real del comercio.
