

Efraín Hernández
El Buen Tono
Córdoba.- El deterioro del mercado Revolución persiste y se agrava en la actual administración municipal, donde las condiciones insalubres han convertido al zoco en un foco de infecciones sin atención efectiva del gobierno encabezado por Manuel Alonso Cerezo, cuya gestión comienza a ser señalada por replicar la inacción que ha marcado los últimos años.
La problemática sanitaria se combina con la desatención a servicios básicos, generando un entorno de riesgo constante, principalmente en áreas donde se manejan alimentos. Comerciantes denuncian que la omisión oficial los obligó a intervenir por cuenta propia en la reparación del drenaje, evidenciando la falta de respuesta institucional ante necesidades urgentes.
Dentro del centro de abasto, Guillermina Rivera Huerta —locataria desde 1965— advirtió que el deterioro es resultado de decisiones deficientes acumuladas, pero subrayó que el escenario actual refleja una continuidad en la falta de soluciones, lo que impacta directamente en quienes dependen de esta actividad para subsistir.
A estas condiciones se suman inconsistencias en la operación interna. El administrador, Mauricio García Páez, es señalado por su incapacidad para resolver conflictos y por decisiones que han incrementado el descontento, mientras que en el tema eléctrico existe incertidumbre ante la intención de trasladar cobros que corresponderían al municipio, pese a la existencia de contratos individuales.
En el ámbito de salubridad, la intención de limitar el suministro de agua potable a dos días por semana ha encendido alertas entre locatarios de giros sensibles, quienes advierten riesgos graves para la higiene y la salud pública. Ante este panorama, comerciantes exigen cambios inmediatos en la administración del mercado y una intervención real de la autoridad municipal para frenar el deterioro.
