

De la Redacción
El Buen Tono
Río Blanco.- Mientras en el Palacio Municipal, los ciudadanos buscan atención de los ediles para resolver diversas dificultades, la regidora Primera, Arlette Briggit Jiménez Cabello, se dedica a litigar particularmente, y abandona su responsabilidad edilicia, a pesar de recibir un sueldo por la supuesta función que debería desarrollar en su oficina pública.
De acuerdo con ciudadanos, a pesar de su cargo edilicio, continúa ejerciendo como abogada privada, pues se la pasa en los juzgados como si esa fuera su única sede laboral.
La acusaron de utilizar su horario laboral, para atender asuntos personales en los tribunales, en lugar de ocuparse de los ciudadanos que votaron por ella.
Agregaron que constantemente la observan en los juzgados de la zona Sur de Orizaba, donde se presenta para hacer su trabajo como profesional del Derecho, pues lleva casos de manera particular.
“Se olvida de su responsabilidad como edil del municipio y de las comisiones que le confirieron de biblioteca, derechos humanos y desarrollo social”, expresaron.
Indicaron que es responsable áreas que actualmente carecen de rumbo, mientras sus funciones como edil se mantienen relegadas.
Añadieron que, en contraste con sus obligaciones públicas, la funcionaria local dedica su tiempo laboral en el Palacio Municipal para atender asuntos legales de carácter personal.
Reclamaron que mantiene dos fuentes de ingresos, el erario y la iniciativa privada, “todo, por supuesto, en el mismo horario en que debería atender a los rioblanquenses que le pagan el sueldo cada quincena”.
Aunque la ley permite que un servidor público tenga otros ingresos, exige que nunca interfieran con su función en el ayuntamiento y estén debidamente autorizados.
“Es algo que sigue sin entender, carece de licencia sin goce de sueldo para retirarse de sus funciones y poder ejercer como abogada, por lo que le seguimos pagando sus quincenas sin que trabaje para nosotros”, denunciaron inconformes.
Mientras tanto, la administración municipal que encabeza José Antonio May González guarda silencio cómplice y avala lo malo.
“Carece de una postura al respecto, calla, omite sanciones, lo que también es corrupción, y tampoco tienen prisa por exigir que la regidora cumpla con el trabajo por el que cobra un sueldo proveniente de los ciudadanos”, manifestaron.
