

AGENCIA
Nacional.- En México, una de las formas más populares de pedir cerveza no es por su marca, sino por su tamaño: la “caguama”. Este término, ampliamente utilizado en el país, tiene un origen lingüístico y cultural que va más allá de la bebida en sí.
De acuerdo con el Diccionario histórico de la lengua española, la palabra “caguama” proviene del maya “ak-huakma”, que se compone de “ak” (tortuga) y “huakman” (comprar a precio elevado). Con el paso del tiempo, el término evolucionó hasta asociarse con un animal marino de gran tamaño: la tortuga boba, también conocida como tortuga cabezona.
Este animal destaca por su gran volumen, con longitudes que pueden alcanzar hasta 90 centímetros y pesos superiores a los 100 kilogramos, además de un caparazón de tonos marrón rojizo. Estas características físicas habrían influido en la forma en que los mexicanos comenzaron a nombrar a las botellas grandes de cerveza.
En el país, el término “caguama” se utiliza para referirse a cervezas embotelladas en presentación familiar, generalmente de entre 940 mililitros y 1.2 litros, comúnmente en envases de vidrio color marrón o verde. También se les conoce de manera coloquial como “ballenas” o “kawasakis”.
La relación entre el nombre y la bebida surge por la similitud en tamaño y forma: una botella grande, ancha y pesada que recuerda al cuerpo de la tortuga marina. Con el tiempo, el uso del término se popularizó en distintas regiones del país hasta convertirse en parte del lenguaje cotidiano.
Más allá de su significado, la “caguama” se ha consolidado como un elemento de convivencia social en México. Es frecuente verla en reuniones familiares, carnes asadas, encuentros deportivos o convivencias entre amigos, donde su tamaño la convierte en una opción práctica y económica para compartir.
Así, la “caguama” no solo identifica una presentación de cerveza, sino que también refleja una tradición cultural ligada a la vida social y al lenguaje popular mexicano.
