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Agencias

México.- México se prepara para un escenario climático complejo debido al regreso del fenómeno de El Niño, que podría provocar una combinación de olas de calor intensas, periodos de sequía prolongada, lluvias extremas y huracanes más fuertes durante los próximos meses. Especialistas advierten que este patrón climático alcanzaría su punto máximo entre septiembre y octubre, con una intensidad moderada a alta, similar a eventos registrados en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), aunque el fenómeno ya comienza a perfilarse, aún se encuentra en fase neutra y su evolución hacia una fase cálida se espera entre mayo y julio. El investigador de la UNAM, Francisco Estrada Porrúa, señaló que existe una alta probabilidad de que el país enfrente un evento de gran intensidad, por lo que llamó a mantenerse atentos sin caer en alarma, ya que se trata de fenómenos conocidos en el país.

El Niño es un patrón climático que ocurre en el océano Pacífico y se origina por el calentamiento anormal de sus aguas, lo que altera los patrones de lluvia y temperatura a nivel global. En México, sus efectos suelen traducirse en reducción de lluvias en el norte y centro del país, pero también en episodios de precipitaciones intensas en cortos periodos, lo que genera contrastes extremos entre sequía e inundaciones.

Además, los expertos advierten que el calentamiento del océano podría favorecer la formación de tormentas tropicales más intensas y una rápida intensificación de huracanes en el Pacífico mexicano. Esto ocurre porque el agua caliente funciona como “combustible” para los ciclones, elevando su fuerza y potencial de impacto.

Conagua estima que la temporada de lluvias 2026 iniciará en mayo con mayor actividad ciclónica en el Pacífico, temperaturas superiores al promedio y un alto riesgo de ondas de calor, especialmente en el noreste del país. La mayor incertidumbre sobre la magnitud del fenómeno se resolverá hacia el final de la primavera, aunque los especialistas coinciden en que México deberá prepararse para un año de contrastes climáticos extremos.

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