

De la redacción
El Buen Tono
Lo que comenzó como un episodio extraño en las calles de Culiacán terminó convirtiéndose en una acusación formal en una corte de Estados Unidos. En enero de 2025, cientos de volantes fueron arrojados desde una avioneta en distintos puntos de la capital sinaloense, señalando a políticos y figuras públicas por supuestos vínculos con una facción del crimen organizado.
Entre los nombres que aparecían en aquellos folletos estaba el del hoy senador morenista Enrique Inzunza Cázarez, quien actualmente enfrenta señalamientos formales por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La acusación, presentada en una corte del distrito sur de Nueva York, también involucra al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios, quienes presuntamente habrían colaborado con integrantes de Los Chapitos mientras ocupaban cargos públicos en el estado.

De acuerdo con el documento judicial estadounidense, Inzunza Cázarez habría sostenido reuniones con líderes del grupo criminal cuando fungía como secretario general de Gobierno en la administración estatal, con el objetivo de pactar protección y respaldo político.
Los volantes distribuidos hace más de un año invitaban a la ciudadanía a denunciar al entonces funcionario ante autoridades mexicanas y estadounidenses, incluyendo números de contacto de la Marina, la Defensa Nacional y un correo electrónico vinculado a la DEA.
Pese al escándalo que hoy rodea su nombre, el senador mantiene su cargo en la Cámara alta. Desde que asumió el escaño en septiembre de 2024, su actividad legislativa ha sido limitada.
Según registros oficiales del Senado, Enrique Inzunza sólo ha presentado una iniciativa propia en 19 meses de funciones. La propuesta, impulsada en marzo pasado, busca permitir que los poderes judiciales publiquen edictos mediante plataformas electrónicas.
Además, aparece como adherente en otras iniciativas impulsadas por legisladores de Morena y aliados, entre ellas propuestas relacionadas con biodiversidad y reconocimientos legislativos.
Aunque su productividad legislativa ha sido cuestionada, el senador mantiene asistencia prácticamente perfecta en el Senado y no ha solicitado licencia al cargo, por lo que su suplente, Omar López Campos, actual secretario del Bienestar en Sinaloa, no ha asumido funciones legislativas.
