

De la redacción
El Buen Tono
El Parlamento francés aprobó este jueves una nueva ley que busca facilitar la devolución de bienes culturales que se encuentran en manos de instituciones públicas y que hayan sido obtenidos de manera ilícita entre los años 1815 y 1972, periodo en el que muchas piezas fueron sustraídas, en especial de antiguas colonias.
La ministra de Cultura, Catherine Pégard, destacó la aprobación de esta normativa al señalar que con ella se establece una “arquitectura coherente” para atender las solicitudes de restitución que presentan distintos países. La medida representa un avance en los procesos de revisión del patrimonio cultural que conserva Francia.
La nueva legislación no incluye a coleccionistas privados, ya que se enfoca únicamente en bienes que pertenecen al Estado, municipios o instituciones públicas, como museos nacionales entre ellos el Louvre, el Museo de Orsay y el museo Quai Branly.
El Ministerio de Cultura explicó que la ley incorpora al Código del Patrimonio una excepción al principio de inalienabilidad, lo que permitirá la devolución de piezas de origen ilícito y restos humanos que forman parte de las colecciones públicas francesas.
Las decisiones de restitución deberán basarse en estudios realizados por un comité científico conformado junto con el país solicitante, además del dictamen de la comisión nacional encargada de la restitución de bienes culturales.
La norma contempla bienes de cualquier origen geográfico cuya apropiación se haya producido entre el 20 de noviembre de 1815 y el 23 de abril de 1972. A partir de esa fecha, los casos se rigen por mecanismos internacionales vinculados a la Convención de la Unesco de 1970 contra el tráfico ilícito de patrimonio cultural.
En los últimos años, diversos países han reclamado la devolución de piezas culturales, entre ellos varias naciones africanas y latinoamericanas, destacando México, que ha impulsado acciones para frenar subastas de arte precolombino en París.
Francia ha realizado algunas restituciones recientes, como el llamado “tambor parlante” del pueblo ebrié devuelto a Costa de Marfil, o la entrega de tres cráneos de dignatarios del reino sakalava a Madagascar. También ha devuelto obras expoliadas durante la Segunda Guerra Mundial a familias afectadas.
