

De la redacción
El Buen Tono
Durango, México.- Kevin González, un joven estadounidense de 18 años que padecía cáncer terminal, falleció este domingo en Durango apenas un día después de reencontrarse con sus padres, quienes fueron deportados de manera acelerada desde Estados Unidos para poder verlo por última vez.
El caso ha generado conmoción tanto en México como en Estados Unidos debido a la serie de obstáculos migratorios y familiares que marcaron los últimos días de vida del joven.
Kevin, nacido en Chicago pero criado en México, fue diagnosticado en enero con cáncer de colon metastásico mientras permanecía en Estados Unidos bajo el cuidado de su hermano, Jovany Ramírez. Con el paso de los meses, la enfermedad se extendió al estómago y pulmones, y los médicos determinaron que ya no existían posibilidades de tratamiento.
Sus padres, Isidoro González Avilés, de 48 años, y Norma Anabel Ramírez Amaya, de 43, habían sido deportados años atrás y residían en México. Tras conocer el diagnóstico terminal de su hijo, solicitaron visas humanitarias para viajar a Chicago y acompañarlo, pero las autoridades estadounidenses rechazaron sus peticiones debido a antecedentes migratorios.
Ante la negativa, ambos intentaron cruzar la frontera de forma irregular para reunirse con Kevin, pero fueron detenidos el 14 de abril cerca de Douglas, Arizona, y enviados a un centro de detención migratoria.
Mientras permanecían detenidos, Kevin regresó a Durango para permanecer con su familia materna. Su estado de salud empeoró rápidamente y, según familiares, ya tenía dificultades para hablar, comer y beber agua.
Médicos de Chicago enviaron cartas solicitando una liberación humanitaria para que los padres pudieran acompañar a su hijo en sus últimos días. Finalmente, durante una audiencia en Arizona, un juez autorizó la deportación acelerada de ambos hacia México.
El reencuentro ocurrió el sábado en la casa de la abuela materna de Kevin, en Durango. Sus padres viajaron de emergencia tras cruzar por la garita de Nogales. Sin embargo, apenas un día después, familiares confirmaron la muerte del joven.
El caso ha reavivado el debate sobre el impacto humano de las políticas migratorias en Estados Unidos, especialmente en situaciones relacionadas con enfermedades terminales y separación familiar.
