De la redacción
El Buen Tono
Zongolica.- Lo que debería ser una oficina de atención para los sectores más vulnerables terminó convertido, según denuncias ciudadanas, en un espacio donde imperan desinterés, ocio y prácticas irregulares en la delegación 18 de los Programas para el Bienestar. Habitantes de la sierra aseguran que mientras adultos mayores esperan durante horas para ser atendidos, parte del personal pasa más tiempo pendiente del celular, redes sociales y asuntos personales que de resolver las necesidades de la población.
Quejosos señalan que la atención es lenta, indiferente y marcada por constantes ausencias del personal. Beneficiarios relatan que hay trabajadores que desaparecen durante largos periodos bajo el argumento de comisiones o actividades externas, aunque en realidad -afirman- esas salidas son utilizadas para encuentros personales ajenos a sus funciones públicas.
“La gente viene desde comunidades lejanas, gasta dinero en pasajes y pierde prácticamente todo el día para encontrarse con oficinas vacías o empleados pegados al teléfono”, reprochan ciudadanos inconformes, quienes consideran que la situación refleja una pérdida del sentido de servicio público.
Pero el malestar social no termina ahí. También existen señalamientos sobre favoritismos y manejo discrecional de apoyos, donde —según versiones de pobladores— ciertas personas reciben trato preferencial gracias a relaciones políticas o personales, alimentando la percepción de corrupción y compadrazgo dentro de una dependencia creada precisamente para combatir las desigualdades.
La molestia crece porque, aseguran, el discurso de cercanía con el pueblo y combate a las viejas prácticas políticas choca frontalmente con lo que ocurre en esta oficina de Zongolica. Para muchos habitantes, la delegación dejó de representar un apoyo social y comenzó a simbolizar abandono, simulación y abuso de confianza.
Ante ello, ciudadanos exigieron una revisión urgente al desempeño del personal, auditorías internas y sanciones para quienes estén utilizando el cargo para fines personales. “No se les paga para andar en el teléfono ni para convertir las oficinas en espacios de relaciones personales; se les paga para servirle a la gente”, reclamaron.
