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AGENCIA

Ciudad de México.- Las mascotas comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los procesos legales de divorcio, luego de que diversas reformas en distintos países y en la capital mexicana reconocieran a los animales de compañía como seres sintientes y parte del entorno familiar.

Con estos cambios legales, perros, gatos y otras mascotas ya no son vistos únicamente como bienes materiales que pueden repartirse tras una separación, sino como seres que requieren protección, cuidados y estabilidad emocional.

La nueva realidad jurídica abre la posibilidad de que, en caso de divorcio, también se establezcan obligaciones económicas relacionadas con el bienestar del animal, incluyendo alimento, consultas veterinarias, vacunas, medicamentos, entrenamiento y otros gastos necesarios para mantener su calidad de vida.

En países como España, Francia, Portugal, Colombia, Argentina, Estados Unidos y México ya existen criterios legales que permiten a jueces familiares determinar quién tiene mejores condiciones para cuidar a la mascota, así como fijar responsabilidades compartidas o incluso pensiones alimenticias.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en Salta, Argentina, donde un juez ordenó que un hombre pagara manutención para el perro que compartía con su exesposa. Además del apoyo económico, la resolución incluyó un régimen obligatorio de visitas y convivencia.

En México, la Ciudad de México avanzó recientemente en esta materia tras reformar el Código Civil local para reconocer oficialmente a los animales de compañía como seres sintientes.

Con esta modificación, cuando una pareja no logre llegar a un acuerdo sobre quién conservará a la mascota después de un divorcio, será un juez familiar quien determine lo más conveniente para el animal.

Entre los aspectos que podrán analizarse se encuentran quién se encargaba habitualmente de sus cuidados, el tiempo disponible para atenderlo, la estabilidad económica, el espacio donde vivirá y las condiciones físicas y emocionales que cada persona pueda ofrecer.

Dependiendo del caso, el juez podrá establecer custodia exclusiva, compartida o incluso visitas programadas para garantizar el bienestar del animal.

Especialistas consideran que esta reforma coloca a la Ciudad de México como una de las entidades más avanzadas del país en materia de protección animal y anticipan que otras entidades podrían adoptar medidas similares en los próximos años.

Aunque en gran parte del país todavía no existe una regulación específica sobre custodia de mascotas, expertos señalan que el objetivo de estas reformas no es “humanizar” a los animales, sino garantizarles una vida digna aun cuando la relación de sus dueños llegue a su fin.

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