De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- Lo que alguna vez fue presentado por el ayuntamiento de Orizaba como un símbolo de orgullo y atractivo animal, hoy permanece oculto, enfermo y en condiciones que exhiben un caso de crueldad y negligencia institucional. “Leonel”, el león nacido en cautiverio en la UMA de Orizaba, presenta un severo deterioro físico tras perder el oído, sufrir infecciones y permanecer aislado en el Coliseo La Concordia, lejos de la vista pública.
El felino perdió una oreja por gusano barrenador, tiene infección grave en la otra y camina desorientado, “como si estuviera borracho”. El deterioro comenzó tras una pelea entre leones en las jaulas de Casavegas, donde la reducción de alimento generó estrés. Las heridas quedaron expuestas sin tratamiento oportuno, lo que derivó en daño neurológico y auditivo; ya no reacciona a estímulos ni responde cuando lo llaman. Además, su cuerpo está infestado de garrapatas.
Actualmente, Leonel permanece encerrado y aislado en el Coliseo La Concordia, sin áreas adecuadas de resguardo y bajo vigilancia restringida. Las críticas señalan que el gobierno municipal encabezado por Hugo Chahín Kuri habría optado por esconder al animal para evitar cuestionamientos públicos sobre su estado de salud y las condiciones en que se encuentra.
El caso abre serios cuestionamientos sobre actos de maltrato animal, omisión de cuidados veterinarios y manejo irregular de fauna silvestre bajo custodia municipal. La presencia de heridas infectadas, pérdida auditiva, desequilibrio, garrapatas y aislamiento sin información pública clara podría derivar en la intervención de autoridades ambientales y de protección animal.
Leonel nació el 28 de junio de 2022 junto a una hembra, como crías de los leones “Príncipe” y “Princesa”. En aquel momento, el ayuntamiento presumió el nacimiento de ambos cachorros como un logro de la Unidad de Manejo Animal, incluso convirtiendo al felino en una especie de mascota simbólica vinculada a la Universidad Anáhuac por su nombre.
Hoy, cuatro años después, la imagen es radicalmente distinta: un león enfermo, oculto y con secuelas visibles que exhiben las consecuencias de la desatención y el abandono institucional.
