DE LA CORRESPONSALÍA
EL BUEN TONO
Orizaba.- La persecución ocurrida la tarde del sábado 23 de mayo sobre Norte 4 y avenida Cri-Cri continúa generando controversia, no solo por el despliegue operativo que sembró psicosis entre la población, sino por las denuncias directas de abuso de autoridad cometido por elementos de la Policía Municipal.
De acuerdo con la información recabada, el operativo inició bajo el argumento de una “actitud sospechosa” de un motociclista; sin embargo, hasta el momento no existe un informe oficial que sustente dicha acción, lo que despierta dudas sobre la legalidad y proporcionalidad del procedimiento.
A esta situación se suma la difusión de un testimonio del ciudadano involucrado, quien denuncia haber sido sometido con uso excesivo de la fuerza por varios oficiales. En su declaración, asegura haber sido agredido por varios elementos, lo que ha encendido el descontento social y el cuestionamiento hacia la corporación.
Testigos coinciden en que la persecución involucró a varias unidades y se extendió por distintas vialidades, generando temor entre peatones y automovilistas, quienes se vieron obligados a resguardarse ante la incertidumbre. Para muchos ciudadanos, este tipo de operativos no solo carecen de claridad, sino que es un riesgo innecesario para terceros.
La crítica se intensifica al contrastar este despliegue con la percepción de una respuesta limitada en hechos delictivos recientes, lo que alimenta la idea de una actuación selectiva y mediática por parte de las autoridades.
El debate vuelve a centrarse en la certificación CALEA que posee la Policía Municipal, la cual en teoría garantiza estándares internacionales en el actuar. No obstante, hechos como este evidencian una brecha entre la certificación y la práctica real en campo.
