Ciudad de México.- El próximo 30 de junio vence el plazo para que millones de usuarios de telefonía móvil registren sus líneas y las vinculen a su CURP. Sin embargo, conforme se acerca la fecha límite, también crece la resistencia de ciudadanos que aseguran no estar dispuestos a proporcionar más información personal por temor a un posible mal uso de sus datos.
Aunque las autoridades sostienen que la medida busca combatir delitos como la extorsión telefónica y el fraude, numerosos usuarios han manifestado su preocupación por la seguridad de la información que será concentrada en las bases de datos de operadores y organismos reguladores. La desconfianza surge en un contexto donde México ha enfrentado diversos casos de filtraciones de datos personales tanto en instituciones públicas como privadas.
Quienes decidan no realizar el trámite podrían enfrentar la suspensión de su línea telefónica a partir de julio, perdiendo acceso a llamadas, mensajes SMS y datos móviles. Además, podrían tener dificultades para utilizar servicios que requieren verificación mediante número telefónico, como WhatsApp, Telegram, aplicaciones bancarias, plataformas de transporte y herramientas gubernamentales.
Mientras la cuenta regresiva avanza, el debate continúa entre quienes consideran el registro una herramienta de seguridad y quienes advierten que podría convertirse en un riesgo para la privacidad de millones de mexicanos. A menos de un mes de la fecha límite, la polémica está lejos de terminar.
