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De la Redacción
El Buen Tono

Fortín.- Vecinos de Fortín y Córdoba denunciaron un fuerte olor proveniente de la Avícola San Antonio. La empresa tiene un historial de contaminación ambiental, pero un exempleado revela algo peor: mortalidad masiva de pollos, jornadas de explotación y salarios que nunca llegan completos. La misma empresa que contamina el aire viola derechos laborales de forma sistemática.
Tras los reportes de pestilencia, salen a la luz las situaciones turbias que genera la empresa: mortalidad de aves y explotación laboral, lo que provoca una alta rotación de personal. Un trabajador que laboró en la granja, perteneciente a la Avícola San Antonio, relató a este medio las condiciones que vivió durante su corta estancia.
“Están teniendo mucha mortalidad allá en la granja Relámpago, mucha mortalidad, como de 900, 1,000 pollos muertos por caseta”, declaró. Esa situación, lejos de generar medidas de contención, se traduce en más carga laboral: “Ese día era más madriza. Uno tiene que mover las carretillas y todo eso, es más difícil”.
El testimonio describe una operación donde la muerte animal masiva es moneda corriente y donde los trabajadores pagan las consecuencias con su salud. El exempleado relató que se lastimó los pies: “Me quemó (la polinasa). Trabajé con el pie lastimado, ya no podía ni mover el pie de plano”. Pese a que su encargado estaba enterado, nunca reportó la incapacidad. La respuesta de la empresa fue descontarle el día.
El trabajador detalló el proceso para reclamar el pago de un domingo completo que laboró sin recibir remuneración. Su sueldo base era de 1,900 pesos más 800 de bono. Al no pagarle ese día, perdió también el bono completo. “Hablo con Recursos Humanos, me dicen que hable con otra. Le comento al encargado y me dice que no sabe nada. Le comento a la encargada de nóminas y dice que ellos pagaron todo. Al final ninguno supo dar una respuesta. Solamente se echaban la bolita el uno al otro”.
El resultado: por un día trabajado con el pie lesionado, en condiciones de alta mortalidad, recibió 1,600 pesos cuando sus compañeros obtuvieron 2,500. “Ese día se los trabajé literalmente de gratis. Fue un domingo, se los trabajé de gratis”.
El dato más revelador lo encontró el exempleado tras su salida: “Le comenté a uno: ¿Por qué será que siempre están contratando? Ahí le puse, participando como anónimo: a mí me pasó esto y esto. Por eso yo siento que siempre están contratando, porque no cumplen con sus pagos, y a la hora que quieres que te resuelvan algo no saben resolver nada”.
El testimonio no es aislado. El trabajador confirmó que otro compañero le narró la misma experiencia. “Me dijo: a mí me pasó esto y esto, lo mismito. Ya sé que ha habido muchos casos de lo mismo”.
La rotación laboral es resultado de una operación que quema producto no consumible, tolera mortalidad animal masiva, expone a trabajadores a lesiones sin protección y no paga días laborados.

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