De la Redacción
El Buen Tono
CÓRDOBA.- Ahora el Centro de Salud Animal no solo no atiende el maltrato, sino que lucra con la emergencia del gusano barrenador. Una vecina de la colonia Santa Cruz Buena Vista denunció que los encargados le exigieron 500 pesos para curar a un perro infectado. El argumento: “el medicamento es caro”. El animal fue sedado y retirado por falta de pago. “Por no tener 500 pesos se lo llevaron”, declaró la afectada.
Detrás de este negocio están el titular del Centro de Salud Animal, el veterinario Héctor Espinoza Guillén, y la coordinadora de Logística en Atención al Ciudadano de Bienestar Animal, Cecilia Sánchez García. Ellos son los autores de los cobros de medicamentos. La coordinadora de Bienestar Social, Denisse Lira Tosqui, y la regidora quinta, Nayibe González Sacre, respaldan esta práctica.
La vecina relató que acudió a pedir ayuda. Le dijeron que el tratamiento costaba 500 pesos. “Yo les mencioné que pensé que era gratuito porque viene de parte del ayuntamiento”, declaró. La respuesta fue que no, “porque el medicamento es caro”. Sin los 500 pesos, el personal decidió inyectar al perro un sedante y retirarlo. La dueña no pudo hacer nada. “Por no tener solvencia económica se lo llevaron”, sentenció.
No hubo ninguna revisión. No checaron al animal porque la dueña no podía pagar. Esa es la política de Espinoza Guillén y Sánchez García: dinero primero, atención después. El gusano barrenador es emergencia sanitaria y Córdoba es el municipio con más casos humanos y en lugar de atender gratuitamente como obliga la ley, el ayuntamiento convirtió la plaga en un negocio.
Denisse Lira Tosqui, coordinadora de Bienestar Social, tiene bajo su mando el Centro de Salud Animal. Ella es la jefa de Espinoza. En lugar de supervisar que se atienda sin costo ha permitido que sus subordinados exijan pagos. Nayibe González Sacre, regidora quinta, forma parte de las comisiones que vigilan estas áreas. Ambas callan y son cómplices de la corrupción.
El ciudadano que necesita ayuda no encuentra respuesta. El perro callejero o de familia humilde termina sedado y desaparecido. El Centro de Salud Animal se ha convertido en una agencia de cobranza, no en un servicio público.
