De la redacción
El Buen Tono
Omealca.- Desde el 1 de junio pasado, el ayuntamiento que preside Dionisio Herrera Torres, empezó a cobrar multas de hasta 4 mil 899 pesos a los motociclistas que perturben la tranquilidad con escapes escandalosos. Ciudadanos consideraron que la medida es recaudatoria.
Lo anterior, explicaron, porque mientras los conductores de unidades ligeras que transitan por el municipio a diario, se niegan a utilizar casco, van con más de dos ocupantes, e incluso con bebés en brazos, el alcalde decidió centrar su atención en los escapes.
Las autoridades municipales prevén sanciones de 2 mil 999 pesos para foráneos y de 4 mil 899 pesos con remolque para habitantes locales.
Sin embargo, en ningún apartado se exhorta a los motociclistas a usar casco, evitar rebasar la capacidad de dos personas por unidad y no llevar bebés en brazos de los acompañantes de los conductores.
Dichas prácticas de alto riesgo, visibles a todas horas en las calles de la localidad, no han merecido ni una campaña preventiva ni una sola multa ejemplar por parte de la administración municipal.
El contraste es evidente, lo que molesta a Herrera Torres es únicamente el ruido.
La medida contra escapes ruidosos puede tener cierta justificación en el orden público, pero al ser la única acción anunciada, revela una prioridad cuestionable.
Mientras se evite sancionar ni se prevenga la falta de casco, causa directa de muertes y lesiones cerebrales en accidentes, el mensaje que envía el municipio es que el problema no es la seguridad de los ciudadanos, sino la molestia auditiva que genera una mala imagen.
Vecinos manifestaron que las multas, sobre todo con montos tan específicos como 2 mil 999 pesos, se diseñaron para llenar las arcas municipales que para proteger a la población de Omealca.
Advirtieron que una gestión pública responsable debe equilibrar el control del ruido con medidas efectivas para salvar vidas y prevenir accidentes en las calles.
Exhortar a los motociclistas a usar casco, impedir el sobrecupo y prohibir que los bebés viajen en brazos no requiere más que voluntad política y presencia en la vía Pública.
Mientras Dionisio Herrera Torres ignore estas acciones irregulares y persista en su enfoque recaudatorio, los motociclistas de la localidad seguirán en riesgo y la autoridad municipal continuará siendo cómplice por omisión, lo que también es corrupción y puede provocar muertes y heridas.
