De la redacción
El Buen Tono
El presidente de Donald Trump anunció este jueves un ambicioso plan energético valuado en alrededor de 700 millones de dólares para fortalecer la industria del carbón y ampliar la generación termoeléctrica en Estados Unidos, mediante la construcción de nuevas instalaciones y la reactivación de plantas ya existentes.
El proyecto contempla la construcción de dos nuevas plantas de generación eléctrica a base de carbón en Virginia Occidental y Alaska, como parte de una estrategia para incrementar la capacidad energética nacional y responder al crecimiento de la demanda en sectores industriales y tecnológicos.
Durante el anuncio realizado en la Casa Blanca, Trump defendió el uso del carbón bajo una nueva narrativa energética. “Estamos tomando medidas históricas para reducir el precio de la energía y el costo de vida para todos los estadounidenses con el poder del limpio y hermoso carbón”, afirmó.
El plan también incluye la reactivación parcial de una planta en Maryland, así como la construcción de una terminal termoeléctrica en California y la modernización de otras instalaciones destinadas a la exportación de carbón.
Desde el regreso de la actual administración a la Casa Blanca en 2025, la política energética ha dado un giro hacia los combustibles fósiles, con la eliminación de regulaciones ambientales previas, la flexibilización de límites de emisiones en centrales térmicas y la reducción de restricciones a proyectos energéticos tradicionales. Además, Estados Unidos volvió a retirarse del Acuerdo de París pocos días después del retorno al poder.
De acuerdo con datos de la Agencia de Protección Ambiental, el carbón actualmente representa menos del 20 % de la generación eléctrica en el país, una caída frente a más del 50 % registrado en 2008, mientras que las energías renovables han logrado superar al carbón en nuevas capacidades instaladas.
